Tengo la oportunidad de trabajar en estos días en un escuela municipalizada de Rahue, perteneciente al Programa P-900, como ayudante de sala en un 1° básico.
Es cierto, no puedo negar que estoy muy expectante respecto a lo que imlica desarrollar una actividad como tal porque, en general, consiste en trabajar con niños que tienen la mayoría 6 años -uno sólo tiene 7 años-…pero no me quiero detener en analizar de dónde vienen, cómo viven…pues igual cumplen con los requisitos de este Programa; obviamente, son antecedentes que importan, pero para otro momento.
Para mí lo relevante es que ellos están allí para aprender y que su profesora, y ayudante, están para mediarlos.
El aspecto que me provoca puntualizar es que siendo ellos tan pequeños, no me cabe la menor duda, que el proceso de cambio de una educación parvularia, que implicó tantos esmeros y cuidado por parte de esas tías, a pasar a primer ciclo de enseñanza básica, es tan importante que llega a tornarse vital al momento de enfrentar nuevo sistema de trabajo…tanto es así que la imagen que los niños tienen de sus profesoras permiten que ellos puedan desarrollarse en todo su esplendor.
Mis expectativas que tengo sobre ellos son tan importantes como las que ellos tienen sobre mí. Quisiera ser una pygmalion positiva para ellos. Que sepan que yo espero, de ellos, lo mejor …Por qué conformarnos con tan poco, dando pie a la mediocridad, si con pocos recursos se puede hacer tanto como demasiado…Estoy convencida que para alcancar aquello es sólo un asunto de voluntad.